
Santo pecado conocerte, santo pecado preguntarte si viajas sola por la vida, si aceptas de inquilino entre tus brazos a este pobre pecado abandonado. Santo pecado fue besarte, santo pecado hacerme adicto al brillo que disparan tus ojos, a tus manos investigando todo, al ruido que haces cuando consigues, el milagro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario